¿Por qué la actividad física es tan importante para bajar de peso?

La actividad física es un elemento indispensable para bajar de peso, no solo para perder más kilos en menos tiempo, sino también para no recuperar el peso perdido y para lograr modificaciones en la composición corporal.

Sinergia entre actividad física y alimentación saludable

Si una persona lleva una dieta hipocalórica (ingiere menos calorías de las que necesita para poder reducir su peso) y no realiza actividad física, el descenso será muy lento y la figura corporal probablemente se torne muy flácida. Por otra parte, si un individuo entrena pero no se alimenta saludablemente, su peso corporal variará muy poco y no logrará la reducción de grasa, ni el desarrollo muscular que podría tener con una dieta adecuada. Por eso, al realizar ambas actividades conjuntamente, se logra un efecto sinérgico, es decir, que se potencian una a la otra.

Actividad física para aumentar el gasto calórico

La actividad física es el componente más variable del gasto calórico y el más influenciable, ya que el metabolismo basal y la termogénesis de la dieta suelen ser más difíciles de modificar. Aumentando la frecuencia, la duración, la intensidad y variando los tipos de ejercicios físicos entre anaeróbicos y aeróbicos, es posible aumentar el gasto por actividad física para perder peso más rápido y para no tener que seguir una dieta tan estricta desde el punto de vista calórico. Es importante aclarar que las dietas de muy bajo valor calórico predisponen al tan temido efecto rebote.

Actividad física para modificar la composición corporal

Una de las formas de desarrollar masa muscular y tonificar el cuerpo es mediante la actividad física. Los ejercicios anaeróbicos (por ejemplo, el levantamiento de pesas) favorecen la ganancia de masa muscular a causa de la carga que tienen que soportar las fibras musculares, las cuales son destruidas durante el entrenamiento y luego son reconstruidas durante el período de descanso y de recuperación, lo que da lugar al aumento de tamaño (hipertrofia) del músculo.
La masa muscular no solo permite que las personas que se ejercitan luzcan cuerpos más definidos y firmes, sino que también es considerada un tejido metabólicamente activo, es decir, que consume energía. Cuanto más músculo tiene un individuo, mayor es su gasto calórico y más fácil le resulta sostener el peso alcanzado luego de atravesar un proceso de descenso de peso.

Actividad física para quemar la grasa abdominal

La actividad física aeróbica (por ejemplo, caminar, trotar, correr en cinta, bailar) es ideal para reducir significativamente la grasa abdominal y la circunferencia de la cintura. La adiposidad central es muy peligrosa para la salud y se relaciona con la patología cardiovascular y el desarrollo de complicaciones asociadas, tales como diabetes, hipertensión arterial, dislipemia y aterosclerosis.

El entrenamiento aeróbico permite gastar muchas más calorías que el anaeróbico y hace que se movilicen las grasas de reserva y sean utilizadas como fuente de energía.

Actividad física para manejar la ansiedad y tratar la depresión

No es novedad que muchas personas comen por “hambre emocional”, esto es, que no sienten hambre real, sino que descargan sus emociones disfuncionales (ansiedad, angustia, tristeza, preocupación) ingiriendo alimentos poco saludables, generalmente muy ricos en azúcares y grasas.

La actividad física aeróbica permite controlar los estados depresivos y la ansiedad porque contribuye a despejar la mente y quita la atención del malestar emocional que se está experimentando. Además, durante la práctica deportiva se liberar endorfinas, que son sustancias que producen placer y disminuyen el dolor.

Es fundamental acompañar la dieta saludable con la práctica de una actividad física que se disfrute plenamente. Lo ideal es combinar ejercicios aeróbicos con anaeróbicos para favorecer el descenso de peso y de la grasa corporal, y promover el incremento de la masa muscular al mismo tiempo.

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